Qué cubre exactamente este traslado
El servicio va del Aeropuerto Internacional de Cancún al puerto de Chiquilá, en el norte del estado, que es de donde salen las lanchas a la isla de Holbox. La unidad es privada, viaja solo con tu grupo y no sube a nadie más en el camino. Tu chofer te espera dentro de la terminal con un letrero con tu nombre, te acompaña hasta la camioneta y se encarga del equipaje.
Hasta el muelle llega la camioneta y ahí termina el traslado. Tenlo claro al reservar, porque casi todo el mundo busca traslado a Holbox y lo que se contrata siempre es este camino por carretera hasta Chiquilá. A la isla no cruzan los vehículos, así que del puerto se sigue en lancha, con el pasaje comprado aparte en las taquillas que hay ahí mismo.
La lancha se compra aparte
El pasaje de la lancha no va incluido en el precio del traslado. En el puerto están las taquillas de las navieras que hacen el cruce y ahí compras tu boleto. El horario y la frecuencia los pone cada naviera y pueden cambiar según la temporada y cómo esté el mar, así que lo sensato es checarlos el mismo día de tu llegada y no darlos por hechos con meses de anticipación.
Tu chofer te deja con las maletas en la zona del muelle y el equipaje se sube contigo a la lancha. Ya en la isla no circulan autos: del muelle de Holbox a tu hospedaje se va a pie o en carrito de golf. Si viajas con maletas grandes, con tus propias sillas de niño o con equipo aparatoso, considera ese último tramo dentro de tu plan del día que llegas.
La vuelta al aeropuerto desde Chiquilá
La vuelta se resuelve reservando el viaje redondo: tu chofer pasa por ti al puerto de Chiquilá a la hora que hayas acordado, ya de regreso de la isla. Al escoger esa hora toma en cuenta la lancha que vas a tomar desde Holbox y el margen que quieras tener antes de tu vuelo, porque el camino por carretera es de los largos de la zona y no es de los que conviene apurar.
En la ida seguimos el número de tu vuelo, así que un retraso del avión no te deja sin unidad ni te cuesta un cargo extra por esperar. Lo que no depende de nosotros es el horario del cruce: si aterrizas a última hora, revisa antes hasta qué hora sale la lancha, porque puede convenirte dormir esa noche en Chiquilá y pasar a la isla temprano al día siguiente.